Publicidad:
La Coctelera

ESCRITOS DESDE CASA

Enred@ndo con la palabra

2 Marzo 2008

LA VICTORIA DEL RACIONALISMO

Ella sabía que yo lo sabía y yo, también sabía que ella sabía que yo lo sabía, pero, de momento, ninguno de los dos decíamos lo que realmente sabíamos.

Todo había comenzado cuando, unos días atrás, descubrí en la habitación de los armarios, detrás de la puerta del estante más alto, ocultos tras unas telas aquellos objetos.

Hacía algún tiempo que en nuestras reuniones se comentaba la posibilidad –algunos la denominaban certeza- que todo aquello que nos habían contado desde hacía mucho tiempo no era más que una patraña.

Acalorados, en la discusión, las posturas eran cada vez más enfrentadas.

La sección de los racionalistas, no dejaba de intentar imponer sus postulados y los ilustraba con ejemplos tales como “… Si fuese verdad, ¿por qué no se cumplen nuestras expectativas? ¿Por qué siempre alguna de nuestras demandas no se realiza?

Nosotros, los más jóvenes, los idealistas, no sabíamos que responder, pero, sin razón alguna, nos negábamos a aceptar que todo aquello en lo que habíamos creído durante aquellos años fuese mentira.

En la última reunión que habíamos mantenido se decidió una estrategia a seguir cuyos resultados serían puestos en común al término de las vacaciones.

Y así lo hicimos.

Con sigilo, cada uno en su lugar habitual de residencia, intentaría descubrir si existían indicios de algo oculto.

Era difícil. Las casas estaban permanentemente vigiladas y costaba mucho trabajo conseguir un momento propicio para investigar.

Aprovechando un descuido, conseguí colarme en la habitación de los armarios. Era la última oportunidad para descubrir algo, pues el resto de la casa, ya había sido escrupulosamente registrado por mí.

Y así, con tesón, conseguí descubrir aquellos objetos. Los racionalistas tenían razón, habían ganado.

Pero aún faltaba la prueba concluyente, la definitiva.

Aquella noche, mientras todos dormían, me levanté en silencio de la cama. Hacía frío y yo, creo que más por el nerviosismo que por las bajas temperaturas, temblaba. Acababa de oír un ligero ruido.

Me aupé sobre la cama y a través de los cristales, asomando solo lo justo para ver sin ser visto, lo descubrí.

Allí estaba ella, a oscuras, esparciendo por toda la habitación aquellos objetos que yo había descubierto, aquellos objetos ocultos desde sabe dios cuanto tiempo.

Mi frente rozo, casi imperceptiblemente el cristal. Ella, rápidamente, volvió la cabeza. Me había oído.

Volví a la cama lo más rápido que pude, me arrope y me hice el dormido.

Justo en ese momento, entreabrió la puerta y su cabeza asomó por una rendija, me miró y, otra vez en silencio, volvió a cerrar la puerta y se fue.

A la mañana siguiente, en la Plaza de España, ataviado con coraza, espada y casco de romano, tuve que admitir ante Carlos –uno de los racionalistas- que los Reyes Magos eran papá, mamá y el dinero. En mi caso, además, mi abuela

servido por Antonio sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Antonio

ESCRITOS DESDE CASA

A Coruña, España
ver perfil »
contacto »
Por las mañanas mi mundo es como el tuyo. Por las tardes... mi mundo es este

Fotos

Antonio Mantiñán Loureiro todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera