TOMAR UNA DECISIÓN ESTA NOCHE DE TORMENTA
Tengo que salir de aquí y, además, tengo que hacerlo pronto. Acabo de entrar en la cocina y lo que he visto, me ha descorazonado.
Aún estoy a tiempo de arreglarlo, de buscar una solución. Es de noche y el temporal golpea inmisericorde las ventanas y puertas de mi casa Con este tiempo que hace, la idea de coger el coche se me hace cuesta arriba.
Pero tengo que hacerlo, es la única solución. Si se tratase de otra cosa, intentaría sustituirla, buscar otra alternativa que me permitiese continuar mi labor. Pero sin ella, nada sería igual. Nada.
No me apetece nada volver a cambiarme de ropa, volver a ponerme de calle y dejar a un lado estas zapatillas y esta bata tan cómodas que tengo puestas.
Pero no tengo más remedio que hacerlo. Y además, no debo demorarme mucho si quiero encontrar una solución.
Acabo de mirar mi reloj y ya son las nueve y media (veinte y treinta en Canarias) Solo tengo media hora para satisfacer mi deseo.
Es el momento de tomar una decisión. O me visto ahora mismo, cojo el coche y me acerco al centro comercial, o me preparo otra cosa que no sea tortilla para cenar.
Tengo que ir a comprar cebollas, porque como todo el mundo sabe, una tortilla sin cebolla, ni es tortilla ni es nada.
